Estos son los errores técnicos que presenta la remodelada Plaza de Armas de Trujillo
De acuerdo a un informe preliminar de la Fiscalía
Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios
de La Libertad, la obra de remodelación de la Plaza de Armas de Trujillo tuvo
una sobrevaloración de cerca de S/ 1 millón de soles.
Aunque el alcalde provincial de Trujillo, Elidio
Espinoza, haya negado las acusaciones, lo cierto es que la población percibe un
trabajo mal hecho, con pésimos acabados y una supervisión que negligente.
La Industria conversó con el presidente del Consejo
Consultivo del Colegio de Ingenieros de La Libertad, José Landauro Valentini,
quien identificó seis principales errores técnicos en la obra ejecutada por
Aresa Contratistas S.A.
Fisuras o
rajaduras
De acuerdo a Landauro Valentini, el primer punto
está relacionado a las fisuras o rajaduras. El especialista explicó que estas
ocurren cuando el fraguado del cemento está incompleto o carece de la cantidad
de agua y humedad suficientes.
“Tras el vaciado de losa, se debió utilizar un
impermeabilizante para que proteja ese fraguado. Parece que tampoco se echaron
cantidades suficientes de agua. Ese error es subsanable porque el cemento se
pica y se vuelve a llenar, pero implica un gasto adicional”, indicó.
Bancas de
mármol hundidas
El presidente del consejo consultivo explica que es
probable que el suelo de la Plaza Mayor se haya desnivelado un poco debido a su
antigüedad. Sin embargo, no se tomó en cuenta esto y el concreto se vació sin
adecuar cantidades.
“La capa de concreto de la nueva obra cubrió ese
desnivel y, ahora, las bancas han quedado hundidas en el cemento. Eso ya no es
subsanable porque habría que picar y dejar un desnivel en la losa.
Estéticamente, el piso se ve feo. La supervisión ha fallado y debió ser más
cuidadosa en la etapa del vaciado”, señaló.
Tonalidades
distintas
Las diversas tonalidades existentes en las veredas
“son insalvables” debido a que las piedras calizas utilizadas habrían sido de
canteras diferentes.
Juntas de dilatación
Las juntas debieron tener, como mínimo, una pulgada
de separación, entre paño y paño. Sin embargo, el experto dijo que en la Plaza
Mayor, estas apenas tienen medio centímetro.
Bruñado
(acabados)
Esta técnica para trazar las líneas fue hecha con
máquina cortadora y no de forma manual (con regla de madera o aluminio), por
ello, los bordes quedaron filosos, rasposos y con quiñaduras.
“Para hacer bien las juntas (espacios entre paño y
paño), se debe introducir unas reglas de madera o aluminio. Es probable que las
que usaron no hayan sido lo suficientemente rectas. Ello debió haber sido
advertido durante la supervisión. Esas reglas dan un acabado perfecto y
estéticamente parejo”, aseveró enfático.
Pulido del
piso
El mortero, mezcla del falso piso, no tiene ni un
centímetro y medio de grosor. Hoy, en lugar el brillo por el uso, se observan
gránulos, manchas y marcas de las máquinas pulidoras.
“Ha quedado
con marcas de las máquinas pulidoras y eso es deficiencia de la supervisión. El
supervisor debió exigir que la superficie quede bien lisa. De otro lado, cuando
el concreto se endura, tiene una resistencia de hasta 210 kilos por centímetro
cuadrado y si se intenta arreglarlo con lijas, se notará. Parece que trabajaron
acelerados y presionados por entregar la obra antes de la llegada del papa”,
puntualizó.
Fuente: LaIndustria.Pe



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