Iván Duque afronta su primera huelga nacional en Colombia
El presidente Iván Duque medirá este jueves la
fuerza de sus políticas cuando sindicatos, estudiantes, indígenas y opositores
protagonicen una gran marcha en Colombia en contra de su gobierno, que luce
debilitado tras año y medio en el poder. Con un abanico diverso de
reivindicaciones y reclamos, los manifestantes colombianos se unen a la ola de
descontento social, sin denominador común, que ha sacudido a Ecuador, Chile y
Bolivia.
"La protesta social pacífica es un derecho
constitucional, el cual garantizamos, pero seremos implacables con los actos de
vandalismo", dijo el mandatario a la radio Candela. En calles del centro
de Bogotá se observaban desde el martes decenas de militares que fueron
desplegados por solicitud de la alcaldía, según el ministro de Defensa, Carlos
Holmes Trujillo.
"Lo que se está haciendo es (...) garantizar
que quien quiera manifestarse pacíficamente pueda hacerlo y para responder, si
hay actos de violencia, de conformidad con la Constitución", aseguró
Trujillo a Blu Radio. La policía capitalina informó de una treintena de
allanamientos que derivaron en la captura de dos personas con explosivos
señaladas de provocar violencia en protestas anteriores.
Y, en un acto inusual, la autoridad migratoria
ordenó el cierre de las fronteras con Ecuador, Perú, Brasil y Venezuela hasta
el viernes para evitar que extranjeros ingresen a alterar "el orden
público y la seguridad". En las últimas semanas el gobierno ha expulsado a
24 venezolanos señalados de querer infiltrar la protesta. Duque secunda a
Estados Unidos en sus esfuerzos por sacar a Nicolás Maduro del poder en
Venezuela.
Las razones
de las protestas
Con su popularidad en rojo, el llamado paro
nacional medirá el pulso de Duque, incapaz de consolidar mayorías en el
Congreso y cuyo partido, el derechista Centro Democrático, encajó reveses en
las elecciones locales de octubre. La gran huelga fue convocada desde octubre
por el Comando Nacional Unitario, que reúne a las principales centrales
obreras, ante supuestas reformas gubernamentales para flexibilizar el mercado
laboral y cambiar el sistema de pensiones.
Duque niega que vaya a presentar proyectos
legislativos con esos fines, aunque los ministros de Trabajo y Hacienda se han
mostrado favorables a ese tipo de iniciativas. La "protesta no tiene otra
intencionalidad que presionar al gobierno (...) para que se les dé respuesta a
los problemas de la clase trabajadora", dijo a AFP Julio Roberto Gómez,
presidente de la Confederación General del Trabajo.
A las centrales obreras, que tienen un poder de
convocatoria menor al de otras de la región, se unieron universitarios que
reclaman más recursos para la educación pública e indígenas que exigen
protección tras la muerte de decenas de ellos en el conflictivo departamento
del Cauca (suroeste). Se suman artistas, organizaciones sociales y
colectividades de oposición, como FARC, el partido surgido del pacto de paz y
que condena el asesinato de 170 excombatientes que se plegaron al acuerdo.
Los movimientos de protesta hacen énfasis en su
repudio a la violencia contra líderes sociales, que deja medio millar de
muertos desde el 1 de enero de 2016, según el ombudsman. Duque considera que
tras la protesta hay una campaña para desatar la ira entre los colombianos:
"Toda la sociedad tiene que rechazar (...) la violencia de quienes muchas
veces quieren pescar en río revuelto".
El partido de gobierno, liderado por el
expresidente y senador Álvaro Uribe, asegura que las movilizaciones responden a
una "estrategia del Foro de Sao Paulo", que agrupa a organizaciones
de izquierda, para "desestabilizar" la democracia en la región.


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